Aprendiendo a crear    

Entender en qué consiste la Propiedad Intelectual implica aproximarnos al autor de una creación científica, literaria o artística original. Para ello, adoptaremos perspectiva didáctica, convirtiéndonos en autores de nuestras propias obras. De este modo, podremos entender el esfuerzo que supone el proceso creativo del autor y reflexionar sobre el uso que como espectadores o usuarios debemos hacer, respetando en todo momento los derechos de autor.

¿Cómo se crea?

 “Gabo (…): Prefiero que no lean el cuento. Me alquilo para soñar. Esto podría suceder en cualquier ciudad de América Latina. Puedo adelantar esto: una mujer llega a una casa no sé todavía con qué pretexto, y tiene que dormir allí. La casa pertenece a una familia que nosotros tenemos que construir. Todo ocurre alrededor de este encuentro.”

García Márquez, Taller de Guión, 1995, p.15

¿Cómo podemos lograr que nuestros estudiantes sean personas creativas? Las palabras con las que comenzamos este apartado son de Gabriel García Márquez, Gabo en el texto. Con ellas inicia un taller donde escribe guiones para televisión en colaboración con sus alumnos y alumnas. Su estrategia en este caso es partir de una sola idea y tratar de que los participantes continúen el guión. Estamos ante un ejemplo de cómo podemos comenzar a producir algo nuevo dentro de las aulas.

 

"Nos veíamos todos los días -cuenta Braque- discutíamos, ensayábamos las ideas que nos llegaban y comparábamos nuestras obras respectivas".

Si nos fijamos en estas dos obras, observamos grandes similitudes. El motivo lo demuestran las palabras de Braque refiriéndose al estilo de trabajo que compartía con su amigo Picasso. Esta forma de crear es lo que autores como Vera John Steiner (1999) han denominado, “creación colaborativa”.

La creación colaborativa se basa en la importancia de generar metas compartidas. Es un concepto de creatividad que va más allá de la mera individualidad de la persona centrándose en procesos sociales y colectivos.

Para acercarnos al concepto de proceso creativo, tenemos que tener presente que además de la inteligencia y el aprendizaje de la persona, existe además un tercer elemento que puede desempeñar un papel muy importante, el contexto.

Vera John Steiner, deteniéndose en la infancia de grandes artistas, científicos o literatos, señala diversos aspectos relacionados con la creatividad. Por ejemplo, Einstein, se sentía atraído desde niño por los movimientos misteriosos de las cosas; o el caso de Chomsky, para el que fue decisivo el contacto con el trabajo en el seno familiar, puesto que su padre le acercó desde muy niño al estudio del lenguaje y él mismo consideró que era diferente entrar en contacto con el saber en entornos institucionalizados que en el propio hogar. De forma que no podemos olvidar, que quienes crean son las personas, las que se desenvuelven en entornos sociales mediados por instrumentos culturales. Es en esos contextos donde podemos hablar de individuos que desarrollan procesos de pensamiento originales y flexibles. De aquí en adelante éste será nuestro punto de referencia, entenderemos el proceso creativo como algo social. Para ello, nos centraremos en una situación muy concreta, el proceso creativo en las aulas.

A la hora de trabajar con jóvenes la creatividad, la autoría y el respeto a las obras propias y ajenas, resulta más sencillo abordarlo en grupo que de forma individual, así las vivencias serán similares entre unos y otros.

El proceso creativo en el aula

Cada individuo tiene su singular creatividad, incluso puede resultar espontánea. En este sentido, resulta importante, que los docentes ayuden y estimulen mediante la educación, a formar personas creativas potenciando la creatividad entre su alumnado. ¿Cómo podemos lograr esta meta?

Si pudiéramos esquematizar el proceso creativo en diferentes fases, éstas serían las que aparecen representadas en la figura. Se comenzaría despertando el interés y la curiosidad del individuo por algo. Para ello, debemos aprender a saber, escuchar, leer, observar y relacionar los detalles. Seguiría la preparación que consiste en informarse, documentarse, es decir, reunir y establecer una base sólida de información para poder pensar y discutir las ideas, a veces con otros, viendo así las cosas desde distintos ángulos y surgiendo nuevas situaciones. Llegaría, entonces, el momento cumbre, la creación y finalmente su publicación o fijación en un soporte. ¿Cómo podemos llevar esto al aula? Seguramente existen múltiples formas de diseñar una actividad creativa. Nosotros vamos a narrar la experiencia de cómo unos niños de Educación Primaria, crearon su propio cuento.

Un cuento: una creación original


Imaginemos que tenemos que crear una obra literaria entre todas las personas que se encuentran en el aula, ¿por dónde podríamos empezar?

Una primera fase sería mirar y dialogar sobre el tema que va a tratar el cuento. Para ello tendremos que buscar información de qué es lo que nos gusta y discutir sobre cuál encontramos más interesante. Quizás una estrategia a seguir como la lluvia de ideas, nos pueda ayudar.

En esta fase, los creadores deben mirar y dialogar sobre la información que está en su entorno, qué problemas existen y buscar ahí la inspiración. Algunas preguntas que pueden ayudar en este proceso estarán centradas en el tema y la audiencia a la que se va a dirigir la obra: ¿Qué queremos contar? ¿A quién le va a interesar ese tema?

Una vez que tengamos el tema, tendremos que pensar qué acciones se van a desarrollar en esa historia, qué es lo que va a ocurrir en el cuento, qué personajes van a aparecer y cómo se van a resolver los problemas. Podríamos decir que se trata del momento más importante del proceso puesto que en esta fase se va a diseñar toda la trama. Y se va a pensar cuál es la mejor manera de transmitir las ideas, de cómo hacérselas llegar en este caso, al lector. Habrá que pensar por ejemplo, si la mejor manera es hacer un cómic, o escribir el cuento en un blog en internet…

En esta segunda etapa, la clave está en pensar y reflexionar sobre el contenido. Es la fase en la que se genera todo un proceso cognoscitivo. Se establecen relaciones de todo tipo entre los problemas seleccionados y las posibles vías y estrategias de solución, se juega con las ideas desde el momento en que la solución convencional no cubre las expectativas del pensador creativo y se desencadena un diálogo de suma importancia entre los creadores. Al final, se  consiguen "acomodar" las diferentes partes del rompecabezas y resulta una idea nueva y comprensible. 

En este momento todas las ideas creativas relacionadas con la historia ya han quedado claras. Así que, ¡manos a la obra! Es la hora de trabajar y comenzar a plasmar en un tipo de soporte concreto toda la información que hasta ahora se ha recogido y elaborado.

Consiste en la estructuración final del proceso en donde se pretende poner de manifiesto las ideas, con el fin de alcanzar el objetivo previsto. Podríamos decir que en esta fase las ideas, los bienes inmateriales, pasan a un soporte material.

Y una vez finalizada la creación, llega el momento de su divulgación, de su expresión a otros. De esta forma el mensaje que se ha pensado transmitir llega a sus destinatarios pudiendo observar si la creación ha sido un éxito y nuestros objetivos se han cumplido.

Todo proceso creativo implica un gran esfuerzo para el autor, y del esfuerzo invetido por el autor o autores, nos beneficiamos los demás. Por este motivo, es importante que la Propiedad Intelectual respalde las ideas creativas de los autores protegiéndolas a través de los Derechos de autor y los usuarios tengamos siempre presente la ardua tarea que el autor ha llevado a cabo para crear su obra, respetando dichos derechos.

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